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Subir a Segunda: un éxito deportivo de gran impacto económico

8 julio, 2020

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La Liga de Fútbol Profesional factura cada temporada una cantidad equivalente al 1,37 por ciento del Producto Interior Bruto español. Los 42 clubes que juegan en las dos máximas divisiones generan 185 mil empleos y unos impuestos superiores a los 4 mil millones de euros. Los datos se publicaron el año pasado en un estudio elaborado por la consultora Pricewaterhouse Coopers. Los beneficios del fútbol de alto nivel, como destacó Javier Tebas, presidente de LaLiga, cuando se dieron a conocer las cifras (recogidas durante la temporada 2016/17), es cada vez más evidente en España. Un ascenso a Segunda es algo más que un éxito deportivo; puede cambiar el rumbo de una ciudad, una provincia o una comunidad autónoma entera a nivel social y económico. También, el de una isla como Ibiza, donde nunca ha habido un equipo de fútbol compitiendo en la élite futbolística.

El playoff que empezará a jugar la Unión Deportiva Ibiza dentro de dos semanas ha levantado mucho interés entre las principales patronales y asociaciones empresariales de la isla. “Teniendo en cuenta la situación incierta en la que nos encontramos por la pandemia, que el Ibiza entrara en la LaLiga llenaría de ánimo a todos los ibicencos. La publicidad que se le daría a la isla en todas las ciudades donde jugara nuestro equipo, así como la repercusión en los medios de comunicación sería algo impagable», explica Ana Gordillo, presidenta de la Federación Empresarial y Hotelera de Ibiza y Formentera. Marc Rahola, CEO de OD Hotels, incide en la importancia que tiene la ilusión para los negocios: “El Ibiza lleva varios años reforzando el sentimiento de pertenencia de los habitantes de la isla. Esta temporada se ha visto claramente en partidos como el que se jugó en Copa del Rey contra el Barça. La camiseta celeste unió a gente muy distinta. Todo suma, y la ilusión que crea un éxito deportivo sería importante para Ibiza; genera optimismo, algo fundamental para dinamizar la economía. Sin un pensamiento positivo no se pueden hacer negocios ni inversiones”. José Antonio Colomar, propietario del concesionario Eivimotor, piensa en la misma línea: “Para Ibiza, que el equipo subiera a Segunda sería algo comparable al Mundial que ganó la selección española, cuando todo el país se emocionó y dejó de lado la crisis que vivíamos en ese momento. A nivel insular ocurriría lo mismo. El ascenso ayudaría a subir los ánimos de los ibicencos, sin duda. Pondría a la isla en el mapa y generaría movimiento económico durante el invierno”.

Un escaparate global

Para Alfonso Rojo, presidente de la Petita i Mitjana Empresa d’Eivissa i Formentera, pelear por subir a Segunda es “un gran paso adelante para el fútbol insular”. Conseguir el objetivo lo cambiaría todo. “LaLiga es un escaparate inmejorable y de un alcance global gracias a la retransmisión de los partidos. Creo que todos los ibicencos ya empiezan a ser conscientes de lo que el fútbol profesional nos puede aportar. El club ha hecho un trabajo espectacular en los últimos años para salvar reticencias y dotar al proyecto de una base sólida. Todo eso ayuda a que cada vez más personas sientan al Ibiza como algo suyo”, explica Rojo. Hablando en primera persona –su familia posee Frutas La Palentina–, el presidente de la Pimeef apuesta porque los pequeños y medianos empresarios de todos los sectores sean “creativos” si se consigue el ascenso en la Costa del Sol. “Si el Ibiza está en Segunda, deberemos ser originales y ofrecer paquetes para adaptarnos a las necesidades de los aficionados visitantes que vengan en temporada baja a pasar un fin de semana largo para seguir a su equipo en un destino tan atractivo como Ibiza. Se nos abriría una ventana perfecta para explotar ese veroño al que nos estamos encomendando ahora por culpa de la Covid-19. También, la primavera. Mejoraría la conectividad aérea, se alargarían muchos contratos laborales, exploraríamos otras posibilidades para nuestra economía…”

Alejandro Sancho, presidente de Fomento del Turismo de Ibiza, indica, por ejemplo, uno de esos caminos que podrían abrirse si el Ibiza se asienta en el club de LaLiga. “Contar en la isla con un campo de césped natural, según los requerimientos de la nueva categoría, también puede permitir que algunos equipos de élite decidan realizar stages de pretemporada en Ibiza. Este año la gente más que nunca está necesitada de buenas noticias y la posibilidad de disfrutar en Ibiza de fútbol de calidad podría ser otra motivación”, cuenta Sancho, poniendo el foco en la mejora de instalaciones que tendría que acometer la isla para adaptarse a las exigencias del fútbol profesional. “Sin duda sería un revulsivo para nuestro sector turístico y la economía ibicenca en general. Los agentes económicos solamente podríamos celebrarlo. Los patrocinios se multiplicarían y la campaña de promoción sería impagable. Esos factores acabarían repercutiendo en toda nuestra economía, desde las empresas más grandes a las más pequeñas”, reflexiona, por su parte, Carlos Marí Mayans, presidente de la Cambra de Comerç d’Eivissa i Formentera.

Hay también empresarios que ponen el foco en el efecto positivo que tendría competir en LaLiga para los barrios que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Para el restaurador Jeremías Monti un ascenso significaría una oportunidad perfecta para revitalizar la Marina o Dalt Vila durante los meses de frío. “Creo que vivimos en uno de los pocos lugares del mundo donde sus barrios históricos no son atracción turística en invierno. Que nuestro equipo subiera a Segunda sería una gran oportunidad para darle vida a las calles y plazas más preciosas de nuestra ciudad. A los restauradores y los comerciantes nos beneficiaría mucho. El reto sería dar oferta durante todo el año para que el casco histórico no se apague cuando termina el verano”, dice Monti, propietario de negocios como Es Mercat, Can Tina o Tirapallá, un bar que dispone de una terraza preciosa bajo la muralla renacentista de Dalt Vila.

El “impacto tractor” de LaLiga

Un “impacto tractor”, como lo define LaLiga, que en sectores como la restauración, la industria hotelera o el transporte dejó casi 2.400 millones durante la temporada 2016/17. En caso de subir, una porción del pastel se serviría en Ibiza, especialmente durante el semestre en el que la isla parece bajar el telón mientras luce bella y tranquila. “Hay que tener en cuenta que los partidos se juegan de septiembre a mayo. Cada dos semanas habría un encuentro en casa y atraería a cientos de aficionados del equipo contrario. Bares, restaurantes, comercios, medios de transporte… o los hoteles donde se alojarían. Los visitantes podrían descubrir la otra cara de la isla, que nada tiene que ver con la que se conoce durante los meses de temporada alta”, dice al respecto Ana Gordillo. Porque desestacionalizar es un verbo que no ha sido fácil de conjugar para el turismo ibicenco. Recibir en Can Misses a clubes con historia y decenas de miles de aficionados ayudaría a repartir el turismo durante todo el año.

“Siempre he creído que un equipo en el fútbol profesional daría mucha vida a la isla en temporada baja, los equipos de Segunda mueven miles de personas, que contando con el clima y el atractivo de la isla, puede crear un flujo interesante de visitantes cada dos fines de semana. Las empresas de transporte también nos beneficiaríamos. Además, la marca Ibiza conseguiría visibilidad más allá del marco de la fiesta y las discotecas”, comenta Jordi Díaz, director de Autocares Dipesa. En la misma línea razona Daniel Marí, gerente de Marina Ibiza: “El salto cualitativo sería impresionante para el club. Seguro que habría más empresas de Ibiza apostarían más fuerte porque el proyecto así lo pide. Ya de por sí el Ibiza ha sido capaz de trascender a una categoría como la Segunda B, pero subir lo cambiaría todo. Está claro que jugar en LaLiga no atraería a masas de visitantes, pero en cuanto a los valores que podemos exportar de la isla la oportunidad que tenemos en este playoff es fantástica. Explicar que aquí, además de otros muchos atractivos, tenemos fútbol y deporte es muy importante. Ya tenemos experiencia en el segmento del turismo deportivo y sabemos que es muy beneficioso para nuestra economía. Y, en paralelo, veríamos una mejora y ampliación de instalaciones, que nos beneficiaría a todos como sociedad”.

Nada une como el fútbol

El efecto cohesionador del deporte tampoco pasa desapercibido ante el reto que se le ha presentado al Ibiza al clasificarse para la promoción de ascenso a Segunda. Para Ana Gordillo “nada une tanto sociedad como un equipo de fútbol”. “Miles”, dice la presidenta de los hoteleros, “serán los ibicencos que sigan los partidos que juegue el Ibiza en el playoff”. Una expectación que en casa de la familia Rojo será especial. “Tanto mis hermanos como yo”, dice Alfonso, “hemos jugado a fútbol. Es una de nuestras grandes pasiones. Sabemos el poder que tiene en todos los aspectos. Toda crisis ofrece oportunidades, y para Ibiza conseguir el ascenso este verano permitiría que nos reinventáramos en muchos aspectos”. Para acabar de montar “ese Lego” –como define el presidente de la Pimeef al proyecto ideado por la familia Salvo para llevar a un club de fútbol desde las profundidades de las divisiones regionales hasta la cima de la élite profesional– se deben superar los tres partidos más trascendentales que jamás haya disputado un equipo de Ibiza. Un premio mayúsculo espera al final del camino: que, como ha dicho Pablo Alfaro en alguna rueda de prensa, Ibiza sea para los grandes nombres del fútbol español mucho más que el paraíso en el que disfrutan sus vacaciones. “Ya conseguimos que los jugadores del Barça vinieran en invierno y ahora nos encantaría que no fuera una excepción”, le gusta decir al míster celeste. La conquista, por histórica, tendría para los ibicencos la misma importancia que levantar un gran trofeo internacional. “Hay estudios que demuestran”, dice Marc Rahola, “que ganar la Copa del Mundo puede mejorar en casi un punto el PIB nacional. Tener un club de fútbol compitiendo al máximo nivel ya se ha convertido en una referencia para muchos ibicencos. El Ibiza está presente en cada vez más conversaciones. La vida no se entiende sin las relaciones sociales. Socializar es imposible sin ocio, y entre los entretenimientos que nos hemos inventado los seres humanos, pocos hay tan potentes como el fútbol”.

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